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El niño de las estrellas

El niño de las estrellas

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El niño de las estrellas
Cuento de Navidad

¿Sabéis qué son las estrellas? ¡Claro que si! Son esos puntos brillantes que se ven en el cielo cuando anochece. Pero lo que tal vez no sepáis, es que en cada una de ellas habita un hada a la que también se la llama estrella. Son las que encienden y apagan las estrella que nosotros vemos desde aquí.

Cuando las ves parpadear, es que se están riendo. Cuando se ven más apagadas y  pequeñas es que están tristes. Y cuando las ves moverse es que están jugando.

Ellas nos observan a nosotros como nosotros a ellas. Y cada vez que nace un niño se ponen muy contentas. 

Un día nació un niño muy especial. Se llamaba Víctor. Cuando Víctor nació, el universo entero se iluminó. Y una de las estrella, cuyo nombre era Aurora, quiso llevárselo para ella.

Desde el mismo momento en que el niño nació, Aurora no paró de pensar en como llevarle con ella a su mundo para quedarse con él para siempre. Tenía que buscar un buen momento y tramar un buen plan ya que no podía sacar al niño en contra de su voluntad. Debería seducirlo para que él se fuera con ella por propio deseo.

El problema era que el niño era demasiado pequeño para tener voluntad propia. Así que espero a que tuviera tres años, y en esas navidades vio su oportunidad.

La noche en la que llegó Papá Noel, hizo que el pequeño se despertara. Y con mucho cuidado y a espaldas de Santa, le engañó para que se metiera en el saco de los juguetes. Le dijo que tenía que encontrar el suyo. 

Una vez dentro le entretuvo el tiempo suficiente para que Papá Noel saliera de vuelta al Polo Norte. Y en el camino, cogió a Víctor y se lo llevó con ella a su estrella, donde podría quedarse con él para siempre.

El niño de las estrellas

Allí se encargó de que el niño tuviera todo cuanto deseara. Todos los juguetes del mundo estaban a su disposición. Un parque de atracciones enterito, solo para él. Podía comer todas las chuches que quisiera cuando le apetecía y todos los habitantes del reino de la estrella Aurora estaban para cumplir los deseos del pequeñín. Bajar por un tobogán de arco iris o flotar en lo alto de una fuente. Poder hablar con flores y animales eran algunas de las cosas maravillosas que Víctor podía hacer allí.

Víctor era muy feliz en aquel lugar. Todo eran risas y felicidad. Pero echaba mucho de menos a sus padres y hermanas.

 Aunque era demasiado pequeño como para expresar su añoranza, siempre estaba preguntando por ellos y pidiendo que estuvieran con él allí.

Eso era algo que hizo que Aurora se pusiera muy celosa. Después de haber dado al pequeño todo cuanto podía desear, él solo pensaba en su familia. ¿Cómo podía quererles más que a ella, quien cumplía todos sus deseos? preocupaba y enfurecía la estrellita, y después de darle muchas vueltas, tramo un maléfico plan. Todo lo que Víctor comiese estaría envenenado con una pócima que le haría olvidar a sus seres queridos.

El propósito de la malvada estrella pronto empezó a funcionar. Y el pequeño empezó a olvidar poco a poco a su mamá, a su papá y a sus dos hermanas. Primos, abuelos y hasta los amiguitos del cole. Todos los recuerdos de ellos y todo el amor que se profesaban empezó a desaparecer.

Y mientras el niño olvidaba cada día más y más a su familia, ellos desesperados, estaban cada vez más preocupados por su desaparición.

El niño de las estrellas

 La policía no tenía ninguna pistas y todos lloraban y sufrían por su ausencia. Su hermana mayor, Daphne, le pidió a lo Reyes Magos que no la trajeran ninguno de los regalos que había pedido. Ahora solo les pedía que le trajeran de vuelta a casa a su hermanito.

El niño de las estrellas

El primer recuerdo que perdió el pequeño Víctor, fue el último que tenía de su casa y su familia. El de la última Nochevieja, cuando él y su hermanita prepararon leche y un plato de galletas a Papá Noel. Mientras ella le explicaba como Santa, mágicamente llegaba a todos los hogares del mundo a dejar sus regalos a los niños. Daphne siempre le estaba enseñando cosas interesantes y con ese recuerdo Víctor se sintió muy triste y empezó a poner pucheritos. Pero, como cuando explota una pompa de jabón y desaparece, ese recuerdo se esfumó y el niño se olvidó de su pena y siguió jugando.

Y así, uno a uno el niño fue perdiendo todos sus recuerdos. El primer día en la guardería, los abrazos de sus padres, lo bien que lo había pasado en la playa luchando contra las olas, la primera vez que vio a su nueva hermanita el día en que nació esta. Toda su familia, primos, abuelos y amigos fueron siendo olvidados con cada juego, comida o risa que vivía en ese lugar, hasta que no quedó ni uno.

 

El niño de las estrellas

Cuando el resto de las estrella se enteraron, quisieron ayudar al niño, pero ya era demasiado tarde. Víctor había olvidado todos los recuerdos de su otra vida. Hasta los más pequeños e insignificantes. Y puesto que no recordaba nada de su vida en la tierra, tampoco deseaba irse de allí.

El resto de las estrella se quedaron horrorizadas por lo que había hecho su compañera. Hablaron con ella e intentaron hacerle entrar en razón para que dejara al pequeño volver con su familia. Pero Aurora se negó.

La mostraron una y otra vez como sus papás, hermanas y el resto de los familiares de Víctor lloraban, lloraban y no paraban de llorar. Pero ella no se conmovió. 

Así que nos las quedó más remedio que llamar a la gran estrella, la estrella de todas las estrellas. La reina de las estrella: La estrella de Belén. Sí, la misma que guio a los Reyes Magos al lugar donde había nacido el niño Jesús.

 Esta se enfadó mucho con Aurora y la obligó a devolver al niño con sus padres. Pero no era tan fácil, de igual manera que Aurora tuvo que aprovechar el viaje de Papá Noel a la Tierra, La estrella de Belén tendría que esperar otra oportunidad que abriera una puerta entre los dos mundos. 

Por suerte, esa misma noche era la noche de Reyes, la última oportunidad de llevar al niño a la tierra con sus padres. Solo si conseguía llevarle junto a ellos a tiempo, estos podrían llevar al niño a su mundo junto a sus papás. Así que tendrían que darse prisa, ya que tenían que llegar antes de que estos partieran hacía la tierra.

Pero había otro problema, el niño ya no se quería ir a su casa porque no recordaba a nadie de su familia. 

 

Aún así, y a riego de que el pequeño no volviera a recuperar nunca la memoria, la estrella de Belén consideró que lo mejor para el niño era que volviera a su mundo con su familia.

Así que, tomo su apariencia de hadita infantil y se propuso llevar al pequeño Víctor en un apasionante viaje hasta Oriente. Donde encontraría a los Reyes Magos, y todo se arreglaría.

El plan resultó y el pequeño se fue con su nueva amiguita. Volaron mágicamente por el espacio  saltando entre las estrellas, deslizándose por los planetas y colgándose de los cometas. Hasta llegar a Oriente donde les esperaban los Reyes Magos.

El niño de las estrellas

Todo parecía estar saliendo a la perfección. Pero Aurora no estaba dispuesta a que la quitasen a su niño. Así que trazó un maléfico plan para que La estrella de Belén y Víctor no llegasen a tiempo a alcanzar a los Reyes Magos.

 

El niño de las estrellas

Justo cuando La estrella de Belén y el niño estaban a punto de alcanzar a los Reyes Magos, Aurora les lanzó una lluvia de meteoritos para que no pudieran llegar a tiempo.

Pero se olvidó de que La estrella de Belén tenía más poderes que ella y convirtió los meteoritos en bonitas pompas de jabón.

Aurora, desesperada por conseguir su propósito, hizo alarde de todos sus poderes y se convirtió en un horrible dragón que les contaba el paso. Ambos se asustaron mucho y eso hizo que perdieran el equilibrio y se tambaleasen dando vueltas sin rumbo por el espacio.

Le había pillado por sorpresa, pero pronto La Estrella de Belén, tomó el control y apuntando con su barita hizo aparecer un inmenso arco iris que bloqueó al dragón. Y utilizando ese mismo arco iris a modo de tobogán, La estrellita de Belén y el pequeño bajaron por el y llegaron con los Reyes Magos.

El pequeñín se despidió de su nueva amiguita y se quedó con los Reyes. Estos le subieron en uno de sus camellos y con el tintineo de su caminar y lo cansado que estaba del viaje, el niño se quedó dormidito.

Sin despertarle, los Reyes Magos, le dejaron en su casa junto al árbol de navidad con todos los regalos de la familia.

 

El niño de las estrellas

Cuando la familia despertó, seguía triste y sin ganas de celebraciones. Todos menos Daphne, la hermana mayor de Víctor, ella sabía muy bien cual era el regalo que había pedido a los Reyes y corrió en seguida hacía el salón. 

Y allí estaba su hermanito, durmiendo tranquilo bajo el árbol de navidad.

_ ¡VÍCTOR! grito la niña. Y sus padres salieron corriendo a ver que pasaba. 

El pequeño abrió los ojos lentamente y sonrió al ver a su hermana. Estiró sus pequeños bracitos para ir junto a ella.

El resto de la familia, muy felices corrieron a reunirse con su pequeñín.

Dedicado a Víctor, mi nieto. El niño de mi corazón.

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Esta entrada tiene 9 comentarios

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      Muchas gracias. Me alegro que te haya gustado. Espero que también te guste lo siguiente que escriba. Un saludo

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    Me gustan muchos tus relatos

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